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Acompañamiento de personas enfermas en hospitales: apoyo personalizado y útil.
Quien ha pasado noches en una silla al lado de una cama de hospital sabe que acompañar no es solo estar. Es traducir el lenguaje clínico, ajustar una almohada a las cuatro de la mañana, informar a enfermería cuando la fiebre sube medio grado, mantener la mano durante una prueba y, a veces, saber retirarse a fin de que la persona descanse. El acompañamiento de personas enfermas en hospitales mezcla logística, empatía y criterio. No requiere heroísmo diario, pero sí persevera